lunes, 6 de abril de 2015

Desierto Lunes Santo (2015)

¡Hola amigo! Qué lindo es volver a encontrarte, esta vez lejos del Marín, seguramente en tu casa, con mucha menos gente, sin tener que hacer cola para comer, para ir al baño... En fin, una realidad muy distinta a la que viviste los últimos cuatro días. Tranquilo, sé que el impacto de volver es duro, por eso es que quiero acompañarte una vez más. Te invito a que nos dediquemos un ratito más de charla. Buscá un lugar cómodo, donde puedas encontrarte en el silencio. Invítalo a Jesús que también seguro tiene ganas de encontrarse un rato con vos…

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. 

La idea es que hoy, lunes, escribas VOS tu propio desierto. Sí, como escuchaste, ahora que estás tranquilo, sin que nadie te apure con banderas rojas ni azules, que no estás leyendo esto al mismo tiempo que otros, ni compartiendo el mismo lugar físico, es TU momento. Te regalo esta oportunidad para que te escribas una carta a vos mismo… Para que reorganices toda la información que recibiste durante el retiro, que la tomes, la filtres, la pienses, escribas las cosas que te cierran y las que no… Hoy mandás vos y podes contarte a vos mismo lo que más quieras. 

Para arrancar podés hacerte la pregunta: ¿Qué me diría a mí mismo después de lo que viví en Pascua Joven? Podes también anotar las frases que más te hayan gustado, las personas que te haya gustado conocer, las cosas que descubriste sobre tu propia vida o lo que se te ocurra… Tomate la libertad de escribir sobre esas cosas que te andan dando vueltas por la cabeza.

La pregunta es… ¿Qué hacer con todo esto? Estos últimos días descubriste un Jesús misericordioso, un Jesús que no te condena, que es tu amigo y te comprende más que nadie, porque TE CONOCE en totalidad. No hay nada más lindo que encontrar una fuente de amor TAN grande, ser consciente de que existe alguien que TE AMA mas allá de tus defectos y virtudes y que no hay nada que puedas hacer para que te ame menos…

¿Y qué hacer con esa cruz de amor? Con el saber que sos tan valioso (todas las personas del mundo lo son) que vale la pena ser uno mismo, ser auténtico porque alguien ya dio hasta su vida por vos. Haber aprendido que la cruz no es tan solo dolor, sino que es un signo de resurrección y de amor enorme y que encima es ¡PARA VOS!

Tranquilo, te tengo una buena noticia, podes tomar todo ese amor que te es dado y hacerlo pan para otros. ¿Cómo? ¿Pan para otros? Así es, aunque no lo creas sos mucho más poderoso de lo que vos pensás, porque tenés la capacidad de hacer más feliz a otros. Seguramente muchas veces lo hiciste sin saber: habrás llamado a algún amigo cuando estaba triste, o habrás cedido en alguna pelea con tus hermanos, habrás lavado los platos a tu mamá, habrás incluido a algún compañero que andaba solo, habrás dejado de criticar como se viste alguien, etc. Este tipo de pequeñas cosas que uno hace por el otro (sea un conocido o desconocido) es una de las formas más concretas de hacer carne y poner en práctica el mensaje de Jesús.

Como ya te dije, VOS SOS EL PROTAGONISTA DE ESTE DESIERTOy sos vos, la persona que me está leyendo ahora, la que tiene en sus manos la decisión de tratar de vivir como Jesús lo hacía (mirando con sus ojos, dejando de condenar, apreciando a tu familia y a quienes te rodean, valorando las diferencias y enriqueciéndote con ellas, etc) o de vivir para vos mismo, pensando únicamente en tus problemas, sin considerar que hay otros cerca que puedan necesitarte. 

A partir de hoy, salís a la cancha de la vida, fuera del Marín, donde es más difícil que otros entiendan lo que viviste pero sólo por el simple hecho de no haber venido al retiro. Mi consejo es que no desesperes ni trates de imponer una verdad sobre el resto, cada uno vive su propia experiencia de fe y siempre es válida mientras sea propia y sentida. Lo que podés hacer, es demostrar de alguna forma con el ejemplo, lo lindo que es compartir nuestros sentimientos (como hiciste con tu grupo), rezar a un Dios que es tu amigo, estarse atento a la familia, a los amigos y a los desconocidos. No hace falta pisar fuerte y ruidoso, la pisada de Jesús en otros era mucho más suave pero más profunda, desde el silencio. 

¿Quiénes vendrían a ser estos desconocidos? Te hablo de todas esas personas que ves pasar por la calle todos los días, que no te conocen pero sí se merecen una de tus sonrisas, un por favor, un gracias, un gesto de atención… Sobre todo quiero hablarte de los marginados, de aquellas personas que por distintas razones no pudieron entrar en el sistema de la sociedad que vos conoces: la gente que vive en la calle, que está sola, sin trabajo, sin motivaciones, aquellos que son discriminados o ni siquiera tenidos en cuenta.

Ahora que sos consciente de que TODOS somos hijos de Dios, y que no hay personas más o menos importantes (sino que cada integrante del mundo merece ser amado, por el simple hecho de ser creado por Dios) considero que ya tenés las herramientas para cuestionarte algunos parámetros sobre qué es lo esencial en la vida, sobre qué es lo que la sociedad necesita de vos. La Madre Teresa decía lo siguiente:   

"La mayor enfermedad hoy día no es la lepra ni la tuberculosis sino mas bien el sentirse no querido, no cuidado y abandonado por todos. El mayor mal es la falta de amor y caridad, la terrible indiferencia hacia nuestro vecino que vive al lado de la calle, asaltado por la explotación, corrupción, pobreza y enfermedad."

¿Te acordás de la mujer adultera del evangelio? Bueno, ese es un gran ejemplo de una persona marginada para esa época. Para empezar era mujer y peor aún, considerada impura. La actitud que tiene Jesús frente a ella, ponerse a su altura y decirle “Yo tampoco te condeno” sin siquiera haber escuchado palabras de perdón de su parte, ni tampoco le habla a modo de condición “Yo no te condeno si...tal cosa”  Este es el tipo de amor al que estamos llamados, un amor desinteresado y comprometido, y por suerte, Dios no nos deja solos y confía en que podemos copiarlo. 

Sí, yo sé que es difícil copiar a Jesús, y más aun buscar parecernos a él, pero no te preocupes, ya que Él no nos pide que lo copiemos, sino que lo sigamos, que aprendamos de Él. De a poco y con paciencia, uno va adquiriendo (si es que se lo propone) ciertas costumbres que nos llevan a parecernos mas a Él, y en definitiva, nos hacen más feliz. La clave está en saber que no estamos solos, que gracias a Dios estamos acompañados y que, si bien buscamos ser luz para otros, también vivimos iluminados gracias a distintas personas. Así como copiamos, vamos teniendo rasgos, palabras, frases de nuestra familia y amigos por el sólo hecho de estar con Él, lo mismo pasa si paso tiempo con Jesús. Se me van pegando sus gestos, sus palabras.

Seguramente habrás pensado mucho en tu familia durante el retiro, ellos, junto con tus amigos y las personas con las que convivís a diario son los que te acompañan en esta vida o por lo menos en este momento y es también de su amor y sus gestos de donde probablemente saques las ganas de vivir. ¡Aprovechalos! Encontrate con la gente que querés, genera espacios de comunicación, de contarse lo que les pasa, abrirse al sentimiento que así, compartiendo la vida,  los problemas se alivian muchísimo y las alegrías se agrandan. 

Bueno, te dejo un rato tranquilo, para que escribas tu propio desierto y puedas contarle a Jesús lo que tenés en mente, como preocupaciones, proyectos, actitudes a cambiar, intenciones, etc. 
Te propongo que lo retomes en unos meses, leyendo con atención pero esta vez escuchando lo que vos mismo tenías para decirte cuando estabas rebalsando de alegría de la resurrección pascual. No hay nada más sincero que la realidad escrita desde nuestra perspectiva.
¡Suerte!

¡Fue un gusto haber compartido este ratito con vos! ¡Hasta el reencuentro amigo!